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Hola a todos:
 
Después de casi dos meses de estancia en Ecuador, ya empezamos definitivamente a trabajar en las tareas que vamos a realizar durante todo el año y que ya os explicamos en nuestra carta anterior. En la primera foto podéis ver a todo el equipo del Proyecto Encuentro en una reunión de trabajo.
 
 
Nuestra relación con los chicos del Proyecto Encuentro es cada vez mejor, a pesar de las dificultades de sus situaciones, que hacen muchas veces que su carácter sea complicado de tratar. Durante el mes de agosto, han sido bastantes los muchachos que se han acercado al Proyecto Encuentro interesados para ingresar en este curso que empezamos. Dada la construcción de una aula que se realizó (donado por el prefecto) y la que se está llevando a cabo ahora (gracias a Carumanda), este año se ha ampliado el cupo de chicos, de 45 a 60, de manera que esperamos llenar las aulas por completo.
 
En las entrevistas de los padres y los chicos nuevos, siempre hemos estado presentes uno de los dos, para ver las diferentes situaciones de las familias y valorar si el ingreso es oportuno o no. Como os podéis imaginar, la variedad no ha faltado. La mayoría son familias que no tiene para pagar los estudios debido a la falta de recursos y la gran cantidad de hijos, familias que provienen del interior (selva) y que van a dejar a sus hijos con algún familiar porque no tienen qué hacer con él, y chicos que ya empiezan a escaparse de casa, que no quieren estudiar (aunque digan que sí porque, si no, no ingresan en el Proyecto) y quieren trabajar
 
Además, también están los betuneros o los chicos "bon ice" (que venden helados por la calle) que son verdaderos "chicos de la calle", a los cuáles también visitaremos próximamente para ofrecerles la oportunidad de entrar a estudiar y capacitarse en el Proyecto.
 

Taller nuevo donado por el prefecto
 
Nos gustaría compartir con vosotros algunos de los momentos importantes de vida y crecimiento personal que desde que estamos acá hemos tenido:
 
Las chicas más pequeñas del Proyecto que han estado colaborando durante el verano en la costura, se han llevado como recompensa una "cama". Bueno, no es lo que nosotros estamos habituados a conocer como cama, porque se trata de una cama sin colchón y duermen encima de las maderas; pero ha sido fruto de su trabajo y es su primera cama . El otro día a una de ellas le preguntaron que porqué el Padre Jam le había regalado una cama, y ella, con todo su orgullo y razón, les contestó que nadie le había regalado nada, que se lo había ganado con su trabajo diario. Después de dejarla en casa con su cama nueva, nuestra cabeza no paraba de darle vueltas a la importancia que tiene una cama para nosotros, ¿importancia? Es normal, ¿no? Bueno cuando esta noche os acostéis sobre el colchón blandito, con sábanas suaves y limpias, sin ningún “animalito” que moleste… lo pensáis.
 
Uno de los días que estábamos de responsables en el Proyecto, vino uno de los chicos dando "tumbos" de la borrachera que llevaba. Lo más "gracioso" es que ellos saben que no pueden venir al Proyecto borrachos, de manera que por todos los medios intentó mantenerse en pie, pero le fue imposible, finalmente decidió irse solo a no sabemos qué lugar, porque, como dijeron sus amigos: "a su casa no irá así". Lo más duro fue que en el Proyecto buscaba el refugio que en su casa no podría encontrar; pero por normas lógicas, en ese estado no puede estar con los demás chicos. Fue muy difícil verle irse por la calle, de un lado para otro, sabiendo que se iba a refugiar en unos bancos que ya conocen para estas situaciones.
 
Pablo es un niño de la calle que también viene por el Proyecto. Una familia le deja un local con un colchón y una manta para dormir. No tiene absolutamente nada. Siempre viene con la misma ropa, sólo come lo que se le da en el Proyecto. Tiene un hermano Paúl, en la misma situación, aunque éste vive con un padrastro que no le hace la vida muy fácil, maltratos, despreocupación… El otro día cogieron un perrito de una casa, ya que les hacía mucha ilusión, después de aclarar la procedencia del animal se les entregó. Lo más emocionante es comprobar cuánto quieren y cuidan a lo único que tienen y alegra sus vida.
 
 
Por último, os contaremos que el otro día fue el cumpleaños del Kiko. En primer lugar nosotros lo celebramos cenando con las personas que forman parte de nuestro equipo de trabajo más directo, más el H. Carlos. Fue una cena muy sencilla: tortilla de papas, una hamburguesa en pan y algo de embutido (el bien más preciado por acá). Todo acompañado de una tarta que le compraron a Kiko. Fue muy divertido y pasamos una buena velada, pero lo mejor fue al día siguiente, cuando del Vicariato nos invitaron a comer para celebrar el cumpleaños y ¡fue una gran fiesta! Pusieron una mesa especial, con comida especial, postre extra y mucha gente que cantó cumpleaños feliz en diferentes idiomas para celebrarlo de la manera más alegre posible. No nos lo esperábamos, pero nos llegó al corazón la importancia que le dieron a un día que para nosotros era el recordatorio de una estancia en familia que ahora, después de dos meses, ya empezamos a echar en falta, pero que gracias a todos pasó como si estuviéramos ya con nuestra familia.
 
 
Nada más, nos despedimos, esperando que nuestras reflexiones os sirvan para que conozcáis cada día más la realidad de este maravilloso país en el cual estamos viviendo.
 
Saludos a todos, hasta la próxima.
 
Kiko y Jenny
 
 
© Carumanda - desde lejos, 2004